En los pañuelos de cristal,
la tarde enjuga su llanto.
Sobre los hombros se ha puesto,
capote de plomo y barro.
Se quejan los canalones,
hojas muertas van bajando.
Tictac de metal midiendo
el silencio de mi cuarto.
Sombras negras, negras sombras,
van saliendo tras los cuadros,
con un oscuro sudario
mi alma han amortajado.
Tictac de metal midiendo
el silencio de mi cuarto.
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