No hay línea en el horizonte,
se fundió en cinc con el cielo.
No hay relieve en el paisaje
es plano, gris y brumoso.
Los árboles descarnados
dan zarpazos de ira al viento.
No vence a mi cuerpo el frío intenso,
helado el corazón; ya no lo siento.
La luz de la razón ya se ha apagado.
Las sombras van errantes, sin camino.
Cuchillos de luna le clavan al mar,
gimiendo en la orilla, muriéndose está.
Desnudas van las almas, sin sentido,
con tu ausencia la mía se ha perdido.
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