Monocorde vaivén que el tiempo marcas,
en el duro camino de la vida.
No descansas, más sigues sin fatiga.
Dejando tras de ti siglos y siglos
perdidos en lejanas polvaredas.
Cada ir y venir son ilusiones,
esperanza, dolor y desengaño
y un paso más que nos está acercando
al penoso final de la jornada.
¡Detente ya! No sigas avanzando.
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